Reflexionando un poco sobre lo que ha sucedido en los últimos días, me encuentro más confundido que nunca. Jamás he creído en lo sobrenatural, ni en los médiums, ni en la vida más allá de la muerte. En resumen: Un completo ateo, escéptico hasta el tuétano y cuyo único trastorno mental reconocible es una leve depresión por lo que me sucedió con Sofía. Pero una pena de amor no justifica las locuras que he estado viviendo últimamente, y para se honesto pienso estarlo superando bastante bien.
Hace tiempo leí una curiosa novela de Kurt Vonnegut llamada Matadero Cinco donde al protagonista le pasa que puede anticipar el futuro, pero no porque lo adivine, sino porque ya lo ha vivido. El tipo brinca en el tiempo sin ton ni son repasando su propia biografía.
Pero lo que me pasa a mí es distinto, muy distinto: Fantasmas, materiales extraños que aparecen y desaparecen, intuiciones sobre el futuro, premoniciones sobre la salud de mis amigos. Ahora mismo tengo la certeza de que ya he vivido esto con anterioridad y que esta es le enésima vez que mis dedos se desplazan por el teclado contando estas cosas. Por desgracia, esto no significa que lo esté haciendo mejor ni que esté al tanto de la siguiente palabra que voy a poner. Sólo sé que terminaré contando que esta mañana he ido al hospital para visitar a Armando. Lo darán de alta pronto pues la presteza con la que fue atendido permitió que su corazón quedara casi indemne.
También sé que confesaré algo de lo que no debería sentirme orgulloso: Al salir del sanatorio, vi una tienda de lotería y he comprado un boleto para la semana entrante. Sé que ganaré una gran cantidad de dinero y que no tendré que trabajar nunca más, y también sé que esto es algo malo, que al hacerlo estoy rompiendo el natural transcurso de los acontecimientos, que estoy deformando el futuro a mi conveniencia pero… ¿qué harían ustedes en mi lugar?