martes, 22 de junio de 2010

Jugando con el tiempo

Hoy ha sido uno de esos días en los que el deja vu, o esa extraña sensación de lo “ya visto” me ha estado atacando con tal frecuencia que lo extraño es pasar un par de horas sin ella. He lavado la misma pila de trastos cinco veces y juraría que bajé a tirar la basura al menos dos, y en cada ocasión se me ha roto una de las bolsas. La segunda vez, he puesto la mano bajo el plástico a tiempo y así he evitado que las botellas de plástico rodaran por las escaleras hasta el primer piso.

Para comprobar la veracidad de estas extrañas repeticiones del tiempo, me he puesto a observar la televisión y lo primero que hallé fue un partido de futbol. Hubo un gol del equipo de casa en el minuto 11 del segundo tiempo y cuando terminó el partido me fui a la cocina y preparé una taza de café.

Al volver frente al televisor, estaba de nuevo el partido y, tranquilamente, llamé a mi mejor amigo (el único del cual tengo aún su número telefónico) y le he dicho:

—Sé que es estúpido, pero en poco más de media hora, en el minuto 11 del segundo tiempo, el jugador número 23 anotará un gol de chilena clavando el balón en el ángulo superior izquierdo de la portería. No hagas preguntas y enciende el puto televisor.

Colgué y, media hora después, mi teléfono comenzó a sonar. Esperaba aquella llamada y era, efectivamente, mi amigo, quien me ha confirmado lo que le he dicho.

No respondí a la avalancha de preguntas que me hizo. Sonreí beatíficamente, di un sorbo a mi café (probablemente en unas horas volvería a beberlo) y dejé el aparato en su sitio, desconectándolo por si insistía. Mientras alejaba la bocina de mi oído ya lo escuchaba decir algo sobre la lotería, carreras de caballos y quién sabe cuántas cosas más.

No estoy loco, y es la mejor noticia que he recibido en años.